ANA MARÍA VALLEJO La conocida politización de Hollywood en este contexto de elecciones históricas se ha calentado. Y no es sólo el hecho de que sea la primera vez en la historia en que un ciudadano negro aspira a la presidencia de un país en el que no hace mucho tiempo no se les permitía siquiera sentarse en las filas delanteras de los autobuses. Hablamos de un país que actualmente se encuentra en una grave crisis, no sólo económica, que demanda un cambio aún sin una dirección clara.
Ante esta situación, la gran industria del cine mundial se ha puesto manos a la obra en la creación de proyectos que tratan todos los asuntos imaginables: religión, patriotismo, derechos de homosexuales…El género es lo de menos, ya sea mediante parodias, hechos reales o fantasiosos los directores intentan plasmar sus ideas políticas.
La semana próxima, Oliver Stone lanzará “W”, un filme que intenta analizar las creencias de Bush y su vida personal los días previos a la invasión de Irak en 2003. Tom Ortenberg, productor ejecutivo del filme, ha afirmado que los realizadores reflejan a la sociedad, aunque la fecha de lanzamiento de la obra de Stone pueda parecer cargada de contenido político. “La película es un análisis de cómo un hombre como George W. Bush se convirtió en presidente, y francamente de cómo cualquiera puede ser presidente”, añadió.
Por supuesto, a esta cita no podía faltar Michael Moore quien el mes pasado lanzó un documental por Internet que fue visto por dos millones de personas en los primeros tres días de exhibición. En la cinta, titulada “Slacker uprising”(algo así como: levántense holgazanes), Moore incluía una petición a los jóvenes para que acudan a las urnas y “salven a este país de cuatro años más de Gobierno republicano”.
Y ya con el debate abierto sobre las uniones de homosexuales en California, se prepara una cinta basada en la biografía del primer político estadounidense que hizo pública su homosexualidad: Harvey Milk. La película, que toma el nombre de este pionero(que murió asesinado), estará protagonizada por Sean Penn.
La situación no puede estar más polarizada. Parece que cualquier opción es buena menos la neutralidad. Aún así, también Spielberg ha querido hacer una contribucíón más “ecléctica” a las elecciones promocionando un video en el que las estrellas de Hollywood piden a los ciudadanos que acudan a las urnas a votar utilizando la psicología inversa.
El Festival de Cine Internacional de Ourense presenta anualmente una selección de las producciones cinematográficas y audiovisuales más innovadoras y destacadas de Galicia y de todo el mundo entre largometrajes de ficción, documentales de creación y cortometrajes de todos los géneros procedentes de más de 80 países distintos. El sábado se inauguraba la 13ª edición del certamen en la ciudad gallega con la proyección de “Elogio en la distancia” de Felipe Vega. En esta cinta se relata la vida cotidiana de una pequeña aldea de Galicia.
Este año, se contará con la participación de 114 largometrajes en el concurso, aunque se proyectarán 187 películas en total hasta el 18 de Octubre. Ourense recibirá un centenar de invitados procedentes de Japón, Macedonia, Uruguay, Argentina, Francia, Gran Bretaña, Cuba, Chile, Estados Unidos…Ya hace dos años con la adición al título del festival el término “internacional” estaba dejando claras sus aspiraciones, que además se cimentan con la celebración de foros, conferencias, exposiciones…junto a la proyección de cintas.
Como punto llamativo del certamen, hay que mencionar que se han puesto en práctica métodos no poco heterodoxos para llamar la atención sobre el festival como es, por ejemplo, la Fiesta del cine, en la que se funden uno de los mayores reclamos turísticos de Ourense (las aguas termales) con el séptimo arte. Si tiene algún significado, no lo conocemos, pero su originalidad es innegable.
Ana María VALLEJO Martyrs, la producción francesa de Pascal laugier, ha provocado revuelo en el festival de Sitges que se está celebrando en Barcelona. El balance de hoy ha dejado una victima que vomitó al terminar de ver el metraje. Se decía de la cinta que sería “la producción más extrema de la historia”.
Si bien no es para tanto, la película se las trae. Para situar al lector, el historia gira en torno a una joven que había sido secuestrada años atrás y que se rencuencuentra con sus captores. El desarrollo de la película transcurre con la humillación y tortura de la joven. Por supuesto, no apta para mentes y/o estómagos sensibles. Sin embargo, no hay que negar que Laugier es un tipo peculiar, y que tiene un extraño don para hacer revolverse en la butaca a los espectadores.
El otro punto llamativo del festival lo puso el realizador neoyorquino Abel Ferrara. En un ataque histérico le gritaba a los fotógrafos que apagasen las luces cuando fue a recoger un premio a su carrera. La cantidad de gestos grandilocuentes y su indiferencia a las indicaciones de por donde tenía que abandonar el escenario lo confirman como un verdadero excéntrico. Su filmografía, muy variada, incluye metrajes como El funeral y Bad Lieutenant